Mi calle de juegos

Equipo: Exploradores de la ciudad AC
Descripción de la propuesta

Con la nueva normalidad se presenta la necesidad de crear espacios públicos comunitarios que respondan a una lógica más democrática e inclusiva para todas las personas, priorizando la salud pública, evitando las aglomeraciones. El proyecto Mi calle de juegos busca crear espacios que integren a la niñez desde la identificación misma del espacio a intervenir, y que sean ellos quienes diseñen, de la mano de un equipo de especialistas en el diseño urbano y la arquitectura. A través de una convocatoria pública, niñas y niños de los barrios con alto grado de marginación postularán los espacios que quieran intervenir. Una vez seleccionados los espacios, se llevarán a cabo talleres con una metodología de diseño participativo, incluyendo a la comunidad en general en el proceso. El resultado que se busca obtener es un espacio público de calidad, incluyente y de bajo mantenimiento, que contribuya a evitar los grandes desplazamientos en busca de espacios de esparcimiento. El proceso para llegar al objetivo será en sí mismo un resultado, pues a través de él se pretende enriquecer la vida comunitaria. Entre los beneficios de este tipo de espacio público comunitario se encuentra la reducción del estrés y una buena salud mental. Al dotar de espacios de calidad a escala barrial, se reduce el riesgo de contagio por COVID19, y se abona a la reactivación de una economía local. Estos espacios serán accesibles caminando para niñas, niños y comunidad del barrio, garantizando la accesibilidad y promoviendo la inclusión de otros sectores vulnerados (como personas adultas mayores, personas con discapacidad, mujeres embarazadas), y pensados como nodos de la vida comunitaria.Proponemos que el prototipo se implemente en la alcaldía Iztapalapa, marcada por la desigualdad y altos niveles de contagio

Desafío

La Ciudad de México así como la mayoría de las ciudades mexicanas, experimentó un incremento en la repartición desigual del espacio público, priorizando al automóvil sobre el transporte público, bicicleta, las y los peatones. Esta situación se agudiza en sus periferias, traduciéndose en una mayor desigualdad social, económica, un alto índice de hacinamiento y carencia de los servicios básicos, como agua potable, transporte público, etcétera. En contraparte, existe una concentración de espacios públicos de calidad en las zonas más privilegiadas, transformándose en una barrera para que niñas y niños de las periferias puedan acceder a estos servicios: impidiendo su uso o provocando que tengan que desplazarse grandes distancias para acceder a ellos y, sobre todo, que dependan de personas adultas, con tiempo libre, para llevarles. La crisis sanitaria hace más evidente estas diferencias sociales y económicas, sumando a las barreras el riesgo sanitario de recorrer grandes distancias para acceder a parques y plazas públicas de esparcimiento, mismas que se ven saturadas por servir a un gran radio geográfico. El desafío planteado desde Exploradores de la ciudad, es crear espacios públicos comunitarios abiertos e inclusivos, que abonen a la reactivación de la vida barrial, desahogando los grandes parques y espacio públicos localizados en zonas más lejanas a las periferias. Nuestra estrategia es la creación de espacios que sean propuestos y diseñados por las propias niñas y niños, considerándolos sujetos de derechos en un proceso de ciudadanización y de responsabilidad comunitaria. Nuestra propuesta es crear espacios con una perspectiva de infancia y una visión integral de salud pública, que contribuya a la interacción comunitaria en el el marco de las restricciones de salud. Nuestra estrategia es la creación de espacios que sean propuestos y diseñados por las propias niñas y niños, considerándolos sujetos de derechos en un proceso de ciudadanización y de responsabilidad comunitaria. Nuestra propuesta es crear espacios con una perspectiva de infancia y una visión integral de salud pública, que contribuya a la interacción comunitaria en el el marco de las restricciones de salud

Potenciabilidad y Escalabilidad

"El diseño participativo con infancias es una metodología pensada para ser replicable y escalable como política pública a nivel municipal cuya contribución es el respeto a la diversidad de las infancias y la participación comunitaria. No se busca adaptar un producto genérico a diversos contextos, sino implementar una misma metodología creativa y participativa que tome las particularidades contextuales en el proceso de diseño y ocupación del espacio público. Las etapas del plan son las siguientes: 1 Identificación de organizaciones e instituciones aliadas para el desarrollo y difusión de la convocatoria 2 A partir de la identificación de los espacios por parte de las infancias, el equipo técnico seleccionará el que presente mejores condiciones y posibilidades de mayor impacto positivo 3 Acuerdo con las autoridades locales para el desarrollo del proyecto 4 Asamblea comunitaria para que niñas y niños, con nuestra guía, expliquen el proyecto 5 Talleres de diseño participativo 6 Consolidación del diseño 7 Asamblea comunitaria donde niñas y niños muestren el resultado producto del taller 8 Construcción del nuevo espacio comunitario 9 Elaboración de un documento que presente la metodología como un programa público que pueda ser implementado a nivel municipal El medio para la creación de “Mi calle de juegos” es la participación infantil, el objetivo es garantizar el derecho al acceso al espacio público para todas las personas, en especial en zonas de alto grado de marginación. Si bien el espacio público fue en un principio el primer punto de contagio durante la pandemia también será la herramienta que nos salve. El espacio público en muchos lugares es inexistente o reducido y violento, se tiene que transitar a su resignificación como generadores de salud y un derecho humano. "

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