Anudando la Red – movilidad del cuidado.

Equipo: Colectiva Ciudad de Trapo
Descripción de la propuesta

En el contexto de la pandemia, la movilidad de peatones y ciclistas se presenta como alternativa segura a la inmovilidad de los sujetos. Se trata de la oportunidad de recuperar el rol de peatones y ciclistas – personajes claves en la implementación de un sistema más sostenible –, y de desmitificar las calles como espacios exclusivos de tránsito y conexiones, reivindicando también el carácter de lugar abierto a las interacciones y acciones espontáneas del espacio público, aunque siguiendo protocolos y recomendaciones para evitar el contagio del coronavirus. Además, la movilidad como enfoque para la retomada a la vida pública es una oportunidad de incrementar a la red existente rutas que consideren también los viajes por motivos de cuidado* – y no sólo los de trabajo y estudio – poco considerados en la planificación urbana y comúnmente invisibilizados por la sociedad. Entendiendo la relevancia de la movilidad al contemplar las problemáticas y oportunidades actuales, proponemos una metodología para el diseño e implementación de rutas de desplazamiento seguro teniendo en cuenta tres ejes de abordaje en el análisis y la propuesta de rutas a ser implementadas: 1. los cuidados (la ética del cuidado; colectivización del cuidado), 2. los comunes (el concepto de bienes comunes) y 3. lo local (conocimiento situado). Estudiando la red de movilidad existente teniendo como base, también, estos ejes temáticos es posible gestionar la demanda, gestionar la oferta y promover nueva infraestructura para peatones y ciclistas para un desconfinamiento accesible y seguro. *Llamamos motivos de cuidados a todos los viajes que en la EOD de Santiago aparecen con el propósito de realizar actividades como ir a comprar, realizar diligencias, actividades de la salud, de ocio etc.

Desafío

La crisis sanitaria del coronavirus desvela grandes desigualdades territoriales. Una de ellas es no contemplar que el territorio se mueve a medida que las personas se mueven. Esto pasa porque muchas personas, pese al contexto de confinamiento, están obligadas a moverse para subsistir, significando para muches salir a trabajar o realizar actividades de cuidado del hogar, de la salud, ir de compras o realizar diligencias, supliendo necesidades propias o de la familia, en auto, bicicleta, a pie o en transporte público. La movilidad, por lo tanto, se encuentra incuestionablemente vinculada a múltiples formas de inmovilidad. El desafío que enfrentamos actualmente, y que no será menor en la etapa de transición, es el de buscar una solución al problema de (in)-movilidad cuidándonos entre todes para no exponernos a un potencial contagio. Además, pensar cómo enfrentaremos estos momentos de transición con soluciones graduales para volver a la calle, a la vida pública, y movernos con seguridad, es una oportunidad para (1) pensar los espacios públicos desde la (in)-movilidad; (2) poner la caminata y la bicicleta como protagonistas de una nueva movilidad; (3) animar los espacios públicos que se vaciaron desde el inicio de las restricciones sanitarias, convirtiéndose en espacios menos seguros. La movilidad activa a través del uso de la bicicleta y de la caminata en el contexto del covid es una auténtica y recomendable oportunidad para recuperar el rol del peatón y de les ciclistas en los espacios públicos de las ciudades. Además, al centrar la movilidad en estos usuarios, garantizamos viajes más seguros, la redistribución del espacio vial y sentamos las bases de la movilidad en modos de transporte más económicos, accesibles, saludables y sostenibles.

Potenciabilidad y Escalabilidad

"1. Enfocar la demanda, en el caso de la propuesta, a las actividades del cuidado y a la escala local, donde los criterios de localización son clave para controlar la cantidad de personas que circulan en las calles, enfocándonos en disminuir las aglomeraciones en los distintos espacios, cumpliendo con el objetivo de mantener la distancia física entre las personas y así mismo posibilitar desplazamientos seguros. 2. Gestionar la oferta a partir de la comprensión de cómo combinar los servicios y modos de vida disponibles en el territorio (conocimiento situado) como una red dentro un sistema que debe funcionar adecuadamente (gestiones de bienes comunes), para salirnos de la condición de inmovilidad y protegernos a la vez. La opción para la gestión de la oferta que proponemos incluye el incentivo al uso de modos alternativos de movilidad, sea la caminata o el uso de la bicicleta, combinados a la estructura de movilidad existente, adaptándolas en el caso de ser necesario, extendiendo tramos existentes para que se conecten con otros o creando nuevos. 3. Ofreciendo nueva infraestructura para peatones y ciclistas a través de la redistribución del espacio vial permitiendo que pistas destinadas al flujo de automóviles se destinen a ciclovías de emergencia y el ensanchamiento de veredas. Las medidas implementadas en varios contextos urbanos de Chile y Latinoamérica son replicables, de alto impacto, bajo costo y de rápida ejecución, pues tienen en cuenta el uso de pintura y señalética. Igualmente, pensar nuevas peatonalizaciones, restringiendo el acceso de autos temporariamente a ciertas calles, son acciones que podrían volverse permanentes si generan beneficios importantes; de no ser así, está la posibilidad de ajustar o revertir los resultados si no salen como el esperado."

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