Jardín Nómada, ¡Volvamos a la calle!

Equipo: Les Ludiqués: Juliana Rodríguez Torres, Camila Sánchez Ciendúa, Daniel Blanco Lozano, Faber Emilio
Descripción de la propuesta

Jardín Nómada se manifiesta como un artefacto flexible impulsado de manera sostenible, que busca comprender la complejidad de un territorio latinoamericano. Es un espacio itinerante que da soporte a redes comunitarias por medio de juegos y festividades, que acompañan a la reactivación de la capacidad productiva de la comunidad. Propone un espacio adaptable, articulado a partir de módulos multifuncionales. Las dimensiones del artefacto tienen en cuenta tres unidades básicas de escala. Uno, las longitudes requeridas para el distanciamiento físico; dos, las dimensiones barriales y perfiles viales de menor tamaño, como la red de ciclorrutas; y tres, la dimensión doméstica cuya atmósfera ofrece un mayor grado de familiaridad y tangibilidad. Además, su estructura metálica es un cuerpo seguro, duradero y reutilizable, que es capaz de brindar cuidado y refugio, como cualidades esenciales en tiempos de pospandemia. Simultáneamente, la propuesta dialoga con las comunidades vecinas y da lugar a sus prácticas y saberes para desarrollar algunos procesos ligados al artefacto. Mientras los componentes rígidos del proyecto proponen una armadura adaptable a las condiciones topográficas y climáticas de alto impacto, los componentes blandos permiten un contacto suave con el cuerpo de sus habitantes. Las membranas tejidas por ejemplo, generan un ambiente cómodo que media con factores como la luz solar y las precipitaciones pluviales. En definitiva, es un proyecto que ofrece soporte a las relaciones vitales de la urbe, dando refugio a poblaciones ansiosas por volver a la calle. Jardín Nómada es un deseo de transformación; un artefacto amistoso que llega para cooperar; un complemento necesario que aterriza con cuidado y deja sonar el llamado: Dirindón Dirindán, ¡¡Volvamos a la calle!!

Desafío

Los centros urbanos de la región latinoamericana no están equipados para el periodo de regreso a la calle tras la contingencia del COVID-19. La pandemia se nos presenta como una crisis por sí misma, sin embargo, es apenas un detonador que permite identificar problemas estructurales de estos centros urbanos, que se superponen como capas de nuestra realidad. De hecho, es evidente que históricamente la infraestructura de nuestras poblaciones se ha construido sin tener en cuenta los sistemas de vida que nos rodean y las dinámicas propias de la interacción social. Estos sistemas urbanos han sobreexplotado los recursos naturales y se han enfocado en el beneficio compulsivo del sector privado, hechos que contribuyen a la actual crisis climática y a la perpetuación de espacios excluyentes y poco plurales. Por esta razón, un proyecto para regresar a la calle tras un periodo de pandemia necesita considerar las medidas de cuidado propias de la contingencia, mientras ofrece un espacio amable que se sobrescribe a las deficiencias estructurales para suturar el sistema invitando a todo habitante sin discriminación.

Potenciabilidad y Escalabilidad

"La propuesta dialoga entre diferentes escalas, definiendo etapas de implantación en el territorio. En la primera, incubación y preludio, el Jardín Nómada ocupará un taller metalúrgico en el barrio San Cristobal Sur, en Bogotá. Se construirá con las herramientas del taller y los agentes del vecindario. Así pues, la incubación constructiva espera que los materiales de diseño puedan ser trabajados por un solo operario, siendo livianos y comunes en el ámbito de la construcción. Se proponen ensamblajes de fácil manipulación. Por otra parte, el preludio propone un diálogo en el que se tienden lazos con los agentes del sector y se propone una cooperación que motive su productividad. Cuando la fabricación termina, el Jardín Nómada explora la calle. En este segundo momento definido como montaje se refleja el comportamiento circunstancial del artefacto, que da inicio a dinámicas lúdicas. Ya instalado, el proyecto continúa con las dos últimas etapas de trabajo: siembra y cosecha. Por esta razón, el diseño contempla materas metálicas que contienen el sustrato para que diversos tipos de plantas puedan crecer. La/el custodio junto con la comunidad siembra las plantas deseadas por todas/os. Así, comienza su ejercicio productivo y sirve a otros procesos presentes en la ciudad: un taller de reparación, un parque para niñas/os, una pauta techada para las filas de supermercado, un invernadero parlante… Para despedirse, la/el custodio venderá la cosecha cultivada colectivamente; la estructura se guardará para viajar a otros puntos de la ciudad, y el triciclo despegará. En cada lugar el uso podrá variar, así como la forma del andamiaje: la perfilería podrá acomodarse de otras maneras, e incluso crecer, adaptándose a los impulsos de la ciudad. "

¿Te interesa esta idea?

País

Categoría

Temática