Sol de Aguas

Equipo: Nina Borja, Fernando Gómez, Pamela Mendieta Molina, Cristina Bayas, Ramses Morante, Nicolás Silva, Zaoky Guanoluisa, Amparo Quinga, Sophie Zurita, Soledad Viteri, Hernán Portero, Margarita Grijalva, Sebastián Sánchez
Descripción de la propuesta

Las entidades involucradas se han comprometido formalmente a fomentar el desarrollo urbano sostenible mediante la participación ciudadana. Se establecen dos etapas: Urbanismo táctico: Garantizar los parámetros de bioseguridad Restituir derechos al ofrecer servicios básicos para todxs. Generar mecanismos de apropiación para co-crear espacios de resiliencia. Intervención permanente El área de implantación es de 17 m2, ocupando 2 estacionamientos, llamado “ParQuito”. El espacio creado es una herramienta que complementa a cualquier espacio público y permite su activación segura. El ecosistema bosque seco-húmedo de Quito nos da la oportunidad de aprovechar los elementos agua, sol y aire para lograr una intervención auto-sustentable; otorgando, además, un carácter educativo al espacio. Se capta y filtra agua lluvia para el lavado de manos. Esta agua gris se filtra biológicamente para agua de riego. Se propone la bioretención de escorrentía. Se transforma la energía solar en energía eléctrica mediante paneles solares, lo cual se utiliza para la conexión a internet y en puntos de carga. La propuesta paisajística crea islas verdes que en su conjunto mitigan la isla de calor y atraen fauna nativa. Se usará especies endémicas a las quebradas de Quito: medicinales, ornamentales, o comestibles, de acuerdo a la identidad barrial. La estructura de acero sostiene una cubierta con un mural artístico y una cubierta vegetal que filtra luz y demarca el espacio. El mobiliario incluye un lavamanos, un basurero, dos asientos, y elementos que garantizan el distanciamiento físico. Diversas organizaciones nos responsabilizamos de implementar esta herramienta como un espacio de co-creación, con el objetivo común de construir política pública participativa, científica y escalable.

Desafío

La emergencia sanitaria provocada por la pandemia ha visibilizado la necesidad de retomar la planificación urbana desde la escala de barrio como unidad básica de diseño y desarrollo. El espacio público es un bien común que cataliza interacciones entre los diversos actores de estas comunidades barriales. Es por esto que debemos buscar soluciones para generar un espacio común que brinde confianza y seguridad. Sin embargo, nos preguntamos si en la situación actual, ¿está el espacio público listo para volver a ser utilizado con las nuevas dinámicas sociales? En un trabajo articulado entre entidades del gobierno local, organizaciones de la sociedad civil y colegios de profesionales, hemos realizado talleres donde reflexionamos sobre, qué extrañamos, qué nos limita para volver, y qué cambios proyectamos para construir en conjunto una ciudades más resilientes. Las percepciones durante la pandemia se centran en la respuesta pública desde el gobierno y la ciudadanía para la mitigación de la crisis sanitaria, y el impacto cultural al forzar cambios en las interacciones, como son el aislamiento físico y el acercamiento social virtual (GrupoBID, 2020). Además, en Latinoamérica, es necesario garantizar el derecho a servicios básicos como: agua, energía eléctrica, e internet para el desenvolvimiento en educación, trabajo, e interacciones sociales. Estas tres problemáticas pueden ser abordadas desde el espacio público. Además, para construir barrios resilientes, hemos identificado que toda intervención urbano arquitectónica debe partir de procesos que fortalezcan la organización barrial. Debemos resignificar el espacio público, que ha sido utilizado durante décadas como lugar de tránsito al primer punto de construcción del tejido social.

Potenciabilidad y Escalabilidad

"Existe un plan de intervención con otros 3 Laboratorios Urbanos que podrán acogerse a las metodologías, prototipos y herramientas que genere este primer piloto. El prototipo permitirá intervenir con un nuevo modelo de mobiliario que además de fomentar la apropiación del espacio se alinea a conceptos educativos, de sostenibilidad y resiliencia; que una vez evaluados podrán ser llevados a una normativa local. Se propone fortalecer estas iniciativas ciudadanas para vincularlas a los presupuestos participativos previstos en la norma local; ofrecer a barrios de esta u otras ciudades, metodologías y prototipos innovadores para tomar decisión sobre los proyectos y programas prioritarios a ejecutar dentro de sus comunidades. El prototipo será parte de las intervenciones establecidas para el mejoramiento de la calidad del hábitat en el sector de Iñaquito. A través del uso de diversas metodologías participativas, se involucrará a los moradores beneficiarios para incentivar la apropiación a través de la construcción del mobiliario urbano mediante los siguientes pasos: Levantamiento de información: Construcción conjunta sobre la identidad del barrio; Fortalecimiento de capacidades: Talleres participativos en base a las necesidades particulares de cada barrio; Llamado a la acción: Plantación simbólica transformando el cemento en áreas verdes. El proceso del laboratorio permitirá evaluar la metodología, el mobiliario y demás acciones que se establecen como prioritarias en este sector para devolver el espacio público a la ciudadanía. Las iniciativas tendrán un componente de indicadores urbanos que permitan al gobierno local priorizar las acciones de mayor impacto hacia otros sectores de la ciudad. "

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