Hagámoslow: Tejiendo cercanía a escala humana

Equipo: AGA Estudio, Labo Ciudadano, Ciudad Laboratorio
Descripción de la propuesta

Para impulsar el desarrollo de ciudades verdaderamente incluyentes y saludables necesitamos de todo aquello que desarrolle capacidades, formas colectivas y colaborativas de producir espacio público, y generación de redes ciudadanas que observen, propongan y actúen desde territorios comunitarios con visión de hospitalidad, Para ello hemos desarrollado un dispositivo/trama, portátil, económico y versátil para trabajar con comunidades –mejor aún en fronteras urbanas–, capaz de desplegar espacios temporales de taller/laboratorio, en los que se comparten herramientas para mapear, organizar y actuar. Espacios que apuntan a reparar (real y simbólicamente). Catalizador de procesos pedagógicos e innovación cívica que construye tejido social y deja huella organizativa y capacidad de acción. Una estrategia para reconocernos en la diversidad y producir una ciudad menos desigual, más conectada, más accesible. Estos espacios están pensados para producirse y reproducirse por la gente, allí donde haya organización y deseos de transformar. Pueden ser organizaciones comunitarias y de activistas. Pueden ser escuelas y otros espacios de aprendizaje, como núcleos de estudiantes en servicio comunitario, voluntariados empresariales. Son unidades de diagnóstico y diseño colaborativo donde se comparten nudos problemáticos de esa ciudad desigual (movilidad, accesibilidad, sostenibilidad, servicios, economía a escala local) y se construyen formas de abordarlos. Ejercicios para identificar/mapear esos nudos. Triangulaciones para tejer alianzas que permitirían incluso costear la producción de estos dispositivos. Suerte de incubadora popular autoproducida. Hagámoslow, es una estrategia para producir una ciudad entre todos, desde la autonomía y el bajo costo, a la velocidad del andar y de las interacciones humanas.

Desafío

El desafío es regresar a la calle en ánimo de transformar espacios cercanos, comunes, para tejer desde la participación colectiva una ciudad integrada, inclusiva, segura, respetuosa de la diversidad. Muchas ciudades latinoamericanas y caribeñas no lo son. Parecen archipiélagos definidos desde la fragmentación social y de usos. Vivimos ciudades con deudas enormes, infraestructuras centradas en satisfacer los desplazamientos motorizados y no el andar y la interacción de la gente. No están hechas para la diversidad funcional ni etaria. Los niños no crecen con autonomía y las personas mayores no se sienten seguras. Parecen más para guerreros que para ciudadanos que se cuidan recíprocamente. Se configuraron desde la segmentación y la exclusión social, con servicios ofrecidos de manera desigual. Muchos de esos fragmentos ni siquiera están en los mapas. Son invisibles ante los ojos de gobernantes y de una sociedad que, de tanto aceptarla, convirtió la desigualdad en normalidad. “Volver a la normalidad” equivale a normalizar desequilibrios e inequidades que han “enfermado” a nuestras ciudades, tanto en su aspecto ambiental como en la acumulación de tensiones y conflictos sociales. Creemos importante aprovechar esta coyuntura de la pandemia para invocar y actuar desde la organización ciudadana. Una oportunidad para hacer visible la necesidad de transformaciones estratégicas desde el Estado, y para borrar fronteras con acciones ciudadanas autónomas. El problema quizás no será el miedo al virus –a pesar de su nivel de contagio y letalidad no parece estar ahuyentándonos del espacio público–, sino la radicalización de una tara estructural, contraria a la lógica diversa de la ciudad: el miedo al otro, que nos hará mirarnos con desconfianza.

Potenciabilidad y Escalabilidad

"El diseño base es un sencillo módulo que determina su escalabilidad en el espacio público, versátil en configuraciones y propósitos de bajo costo: banco, bandeja para transportar, mesa para el diálogo, mercado popular, tarima, gradería, recinto. Dependiendo del lugar, de las necesidades e inquietudes que se despierten desde/con cada comunidad, podría desplegarse en sus diversas versiones (y otras por descubrir). Es técnicamente replicable, de fácil ensamblaje y agrupamiento sencillo, apropiable por cualquier organización para producir pequeñas acciones de gran impacto local. Hagámoslow, prototipo de escalabilidad tecnológica, social, económica y, ¿por qué no decirlo?, lúdica: permite jugar amoldándose al espacio disponible. Estos atributos permiten producirlo de manera colaborativa en muy diversos lugares, de manera simultánea o sincrónica. La capacidad de ampliarse en un lugar o extenderse como red en diversos puntos depende de que se sumen otros actores, recursos y voluntades, tejiendo colaboración y mejorando el entorno construido. Por eso conjugamos el hacer en plural y al ritmo de la acción colaborativa: sin prisa pero sin pausa: hagámoslow. Para el testeo podemos asumir, desde ya, su escalabilidad regional, produciendo simultáneamente tres prototipos en tres ciudades (Caracas, Medellín, Lima), complementando entre ellas diversas versiones del dispositivo. Este testeo simultáneo –factible porque desde las tres ciudades trabajamos en esta propuesta– tendría un gran impacto y podría contagiar, para un segundo momento, a organizaciones de al menos cinco ciudades más. El proyecto evoluciona en tanto conecta experiencias, suma estrategias, formas de hacer, herramientas. Se hace más grande en tanto se hace más colaborativo, más humano. "

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