De La Casa A La Plaza: Narraciones Para Tlatelolco

Equipo: Percibald García
Descripción de la propuesta

De La Casa A La Plaza invita a los niños y vecinos de Tlatelolco a la apropiación del espacio público durante el aislamiento a través de la voz y la imaginación. Actualmente el proyecto se desarrolla a través de una bocina que se desplaza en un diablito (carrito de súper). Un narrador recorre la unidad habitacional, parando en sus diversas plazas para llevar a niños y adultos canciones, narraciones y reflexiones durante el confinamiento. Esta acción abre la posibilidad de que desde sus ventanas la comunidad tlatelolca tenga espacios de imaginación y alivio durante el aislamiento, a la vez que genera nuevos vínculos entre las personas que se asoman, el narrador y la ciudad misma. Las interacciones a través de estas narraciones llenan la plaza y generan nuevas posibilidades de encuentro y construcción comunitaria. Si bien este dispositivo funciona muy bien en el aislamiento estricto, con la vuelta paulatina a la calle comienzan a existir nuevas posibilidades y necesidades. Actualmente comienzan a bajar niñas y niños que a través de la bocina quieren poder compartir su voz y cuentos a su comunidad. Ya ha sucedido en ocasiones que algún niño nos narre o nos cuente un cuento de su autoría. La literatura ha generado el interés por relacionarse con los libros de manera personal, por lo que han comenzado a pedir poder ver los libros o llevarlos a casa. Es por ello que se propone echar mano del “carrito de pan” (triciclo de carga), enraizado en la cultura mexicana y a través del cual llegan todo tipo de servicios. Tomando esta tradición como base se propone crear un carrito cuentacuentos equipado con bocina y una pequeña biblioteca móvil que permita la narración de cualquier miembro de la comunidad, así como la lectura en sana distancia de alguno de sus libros.

Desafío

El proyecto identifica dos desafíos principales: 1) La carencia de estrategias para que la niñez pueda expresar su sentir y pensar alrededor de la emergencia que actualmente vivimos producto de la COVID 19. Desde una lógica adulto-céntrica del mundo, todas las estrategias para mitigar los efectos emocionales del aislamiento están dirigidas primordialmente a los adultos, dejando en la sombra la manera en que niñas y niños están transitando por esta situación. Entre el encierro, la carga excesiva de labores escolares y las dinámicas familiares, la niñez perdió sus espacios de juego y esparcimiento, situación que impacta de manera importante su desarrollo y estado de ánimo. 2) La necesidad del distanciamiento físico nos obligó a emprender un proceso de digitalización acelerado y agresivo, a través del cual los espacios de construcción comunitaria y ciudadana están siendo abandonados. Es importante no alejarnos de estos espacios, ni entregarlos pues la plaza es el corazón de nuestros barrios, ciudades y territorios. Si bien no podemos encontrarnos de manera física en la plaza, debemos recordar que los espacios se construyen y habitan con mucho más que el cuerpo. Nuestra imaginación y atención pueden habitarlo, además de re-imaginarlo. Los tiempos de crisis como el que vivimos son momentos excelentes para imaginar y proponer posibilidades para nuestras ciudades; nuestra mente e imaginación en la plaza nos permite transformarla y ver en ella la posibilidad de espacios más justos, representativos y empáticos con todos los habitantes de nuestras ciudades. La imaginación a la plaza durante estos momentos nos puede enseñar grandes lecciones.

Potenciabilidad y Escalabilidad

"Hasta la fecha el proyecto lleva 3 meses de realizarse de manera diaria en Tlatelolco por medio del carrito de super y la bocina. Pero con la vuelta parcial a los niños muestran interés por relacionarse de manera más activa con el proyecto por lo cual el “carrito de pan” equipado con biblioteca simboliza una manera de escalar el proyecto hacia una activación más permanente e interactiva aún con sana distancia. Comienza a haber niños con la iniciativa de narrar a su comunidad, así como de leer algunos de los títulos que se les han narrado. Al contar con un medio de transporte más amplio que permita cargar con varios libros, así como con la bocina, podría generarse un vehículo de interacción comunitaria, difusión y acceso cultural. Al ser un “carrito de pan” un elemento tan presente en la cultura mexicana y a través del cual mucha gente recibe muchos servicios podría ser adaptado a muchísimos barrios y comunidades de todo el país. Para efectos de esta convocatoria se propone replicar el proyecto en la comunidad de San Simón el Alto (Malinalco, Edo. Méx.) por ser una comunidad con la que durante tres años, el postulante de este proyecto ha trabajado en procesos de reconstrucción y producción social del hábitat, entre los que destaca la recuperación de la plaza cívica de la comunidad para el juego de los niños y la expresión ciudadana de la comunidad. Esta sería una gran oportunidad para continuar activando el corazón comunitario y ciudadano de esta población, que además hace unos meses decidió dar representación a su niñez en el espacio público. Revisar: https://nierika.ibero.mx/index.php/nierika/article/view/25/4 y https://www.facebook.com/narraciones.tlatelolco/ "

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