Órbitas

Equipo: MACIA Estudio
Descripción de la propuesta

Proponemos la creación de Órbitas para acelerar el proceso de permitir a niñas y niños salir a la calle y gozar de los beneficios del juego. Órbitas es una colección de 10 artefactos de acercamiento social que pueden hackearse de acuerdo a gustos personales. Están diseñados para actuar en distintos niveles: 1.Funcionalmente, su arquitectura ayuda a niñas y niños a mantener la distancia reglamentaria entre personas, para sólo preocuparse por jugar. 2.Metodológicamente son un proceso de participación infantil que forma parte de la responsabilidad colectiva de cuidarnos frente al coronavirus. 3.Psicológicamente ayudan a mitigar el miedo adultocentrista del riesgo de contagio al exterior. Para niñas y niños, Órbitas son objetos de empoderamiento personal, les integra en la estrategia contra el virus, configuran un escenario de juego que pueden controlar y les otorga una herramienta para generar una presencia física y ocupar el espacio que les corresponde en la vida pública. 5. A nivel familiar, son una oportunidad para entablar una conversación en torno a los miedos de volver a la calle y de cómo restaurar la confianza para interactuar con otras personas. 6. Políticamente, son una protesta y un llamado a la acción para retomar el discurso (y la polémica) sobre el lugar que ocupa la infancia en la ciudad. Órbitas se diseña a través de un taller en línea para después probarlo en el espacio público y crear un habitus lúdico comunitario para celebrar y contagiar la felicidad de volver a la calle.

Desafío

El distanciamiento social ha evidenciado la fragilidad sistémica de las sociedades contemporáneas, impactando la vida de millones de personas. A nivel urbano, han acentuado la injusticia socio-espacial y la falta de perspectiva infantil en la planeación y toma de decisiones en las ciudades. En países latinoamericanos, aproximadamente un cuarto de la población son niñas y niños, quienes han estado confinados por meses, privados de la experiencia escolar y situaciones sociales "normales". Muchos de ellos han experimentado dificultades adicionales: estrés por despido de familiares, violencia, soledad, otras. De acuerdo con expertos, entre el 50% y el 75% de los problemas de salud mental surgen en las primeras dos décadas de vida. Cada vez que una niña o un niño interactúa con el exterior, su cerebro genera una nueva conexión neuronal, las conexiones más utilizadas se fortalecen, y aquellas no estimuladas se marchitan hasta desaparecer. Esto significa que el impacto negativo del encierro se verá reflejado por muchos años y en diversas generaciones. A varios meses del inicio del confinamiento, la privación a la población infantil de salir a jugar al parque/calle ya resulta contraproducente. Los beneficios a nivel emocional, cognitivo y físico que conlleva el juego al aire libre, pesan más que el riesgo de contagio al exterior para niñas y niños. Para ellas y ellos, el juego resulta crucial al entender el mundo que les rodea y crear relaciones significativas con otros seres humanos. Es frente a este panorama que las acciones comunitarias e instituciones para restaurar la vida pública, deben apostar por el bienestar integral de niñas y niños y tomar decisiones dirigidas hacia una nueva normalidad que visibiliza e incluye a la población infantil en todo el territorio urbano.

Potenciabilidad y Escalabilidad

"El desarrollo de Órbitas contempla 3 fases: en la primera, se crean los lineamientos generales, se diseñan los 10 artefactos base (siempre consultando con niñas y niños), se construye el prototipo del “kit para crear Órbitas” y se genera una estrategia digital invitando a niñas y niños a participar en el primer taller en línea. En la segunda fase, aquellas familias inscritas al taller, reciben un kit para crear Órbitas; durante este proceso niñas y niños pueden personalizar sus diseños y adaptarlos. Posterior a la fabricación se invita a las familias a que se reúnan y prueben los artefactos en un espacio público. Para la última fase se realizarán los ajustes necesarios en los prototipos y en los kits, previo a la implementación del taller final, el cual se llevará a cabo al exterior donde se invitará a las familias a participar en la creación de Órbitas. Si bien la situación de confinamiento para niñas y niños no es propia sólo de México, durante el proceso de incubación se probaran los artefactos con dos poblaciones infantiles con las que se ha trabajado previamente. Una perteneciente a una megalópolis (Unidad Habitacional Tlatelolco,Ciudad de México) y la otra a una ciudad pequeña (Puslá,Xalapa). El objetivo de implementar la estrategia en dos ciudades es obtener información de las dificultades o beneficios que devienen del tamaño de las mismas, o si al ser una acción comunitaria tiene un efecto similar. De esta manera se podrá tener una lectura más amplia de los resultados y de las posibilidades de impacto del proyecto. Paralelamente, Órbitas es una estrategia atractiva para gobiernos locales que buscan una manera rápida, fácil y de bajo costo para activar espacios públicos y tomar decisiones desde una perspectiva infantil que también beneficie a todas las personas. "

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