Micro-mercados barriales

Equipo: André Velásquez, Ernesto Salinas, Gabriel Ospina
Descripción de la propuesta

Los Micro-mercados necesitan de tres elementos para su implementación: Una cuadrícula pintada en el piso de 2x2m (distanciamiento OMS), un delimitador espacial y puestos de venta. El delimitador, hecho con macetas de jabas de mercado (pallets), servirá para definir los límites y sectores de la intervención. Se plantean dos zonas: una exterior, donde los usuarios esperarán su turno de ingreso, y otra al interior, en la cual los puestos ubicados hacia los bordes con una zona de venta frente a ellos liberan el centro de la intervención para que con ayuda de la cuadrícula se circule de manera ordenada evitando cruces. Creemos necesario el uso de módulos de venta para conservar la salubridad e higiene de los productos, comerciantes y clientes. Estos se plantean como cobertura y mobiliario en simultáneo, son desarmables, móviles, y de fácil instalación; adaptables a las necesidades de cada vendedor. El aforo será el mismo al número de puestos, agilizándose los tiempos de venta, espera, y la circulación. La distribución permite tener las esquinas como zonas de abastecimiento directo y externo que no interfieren con la circulación interna de las personas. El modelo en calle funciona bajo las mismas lógicas. En este caso los puestos, la zona de venta y el abasto están dispuestos hacia uno de los bordes, de manera que los usuarios circulen linealmente y en secuencia. El recorrido permite reducir a uno los espacios de venta por puesto sin la necesidad de afectar las dinámicas del distanciamiento físico. Las zonas de abasto, ubicadas entre cada módulo de venta también funcionan de manera externa. La zona de circulación tiene dos vías, una que sigue el recorrido lineal de los puestos y otra que va en el sentido contrario y que sirve como contingencia ante cualquier eventualidad.

Desafío

Los mercados se han convertido en los principales focos de contagio de Covid-19. La necesidad de abastecerse de alimentos y el poco control sanitario dentro de estos lugares ha ocasionado que se conviertan en auténticas bombas de tiempo. Según el MINSA, los distritos que cuentan con más mercados son los que presentan más casos de Covid-19. Estos se ubican en las periferias o en sectores populares de la ciudad, territorios que en su mayoría están en estado de hacinamiento y con acceso reducido a la red sanitaria de agua y desagüe. Por otro lado, su situación económica imposibilita la tenencia de aparatos electrodomésticos como refrigeradores que permiten la conservación de los alimentos. Como resultado, se tiene un gran número de ciudadanos en estado de insalubridad y aglomerados en los mercados; forzados a acudir frecuentemente a abastecerse de alimentos e incapaces de realizar la higiene preventiva. En este sentido, con la intención de descongestionar los mercados, se plantea descentralizarlos en nuevos y temporales Micro-mercados barriales, distribuidos en la red de espacios públicos de cada territorio. Cada barrio tendrá un mercado que servirá a un número reducido de ciudadanos, evitándose las aglomeraciones y acortándose los tiempos y distancias de viaje. Conscientes de que la losa deportiva es el tipo de espacio público más común en nuestra ciudad, el modelo de micro-mercado hace uso de esta tipología para que pueda ser implementado, adaptado y replicado en diversas localidades. Por otro lado, la propuesta busca generar barrios más inclusivos, accesibles y menos vulnerables, atacando de manera directa la endémica dominación masculina en este tipo de espacio, utilizado exclusivamente para el fútbol o como espacio de reunión de pandillas y comercialización de drogas.

Potenciabilidad y Escalabilidad

"En entornos vulnerables la idea de espacio público se reduce a tener una losa deportiva dentro del barrio. Planteamos el proyecto como un prototipo adaptable y replicable en cualquier losa, cuyas medidas están estandarizadas. Su fácil implementación y reducida cantidad de elementos permiten que sea factible. La adaptabilidad se refuerza con un modelo alterno de calle con las mismas cualidades. Entendemos el micro-mercado como un catalizador barrial, capaz de generar un núcleo urbano autosuficiente y autosostenible que permita a la población más afectada pasar de ocupar su vivienda a ocupar su barrio de manera segura y organizada. Concebimos la intervención como un motor de empoderamiento para promover la participación, la organización barrial y la resiliencia ante la crisis; cada localidad tendrá un rol protagónico en la implementación y organización de su mercado y dispondrá de personal para su funcionamiento. También se busca que la economía del barrio se desarrolle y reactive de la mano del proyecto, dejándose a disposición de cada barrio puestos de venta para la comercialización de producción local y un posible uso como ollas comunes y vasos de leche. Es importante establecer consensos entre los gobiernos locales, comerciantes y asociaciones barriales que formulen pautas para el traslado de los comerciantes y la inserción de la propuesta dentro de la comunidad. Conscientes del fuerte sentido de apropiación del espacio público en estos contextos, es fundamental realizar un testeo para explicar la propuesta y comprobar la aceptación por parte de los actores. Posteriormente, se completará la intervención con el mobiliario propuesto. Es clave realizar un seguimiento para evaluar los pros y contras, potenciar la intervención y replicarla en distintos territorios. "

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