Huertas Itinerantes

Equipo: Bárbara Porcar, Jorge Zapata
Descripción de la propuesta

Nuestro prototipo radica su espíritu en utilizar la agricultura urbana como una herramienta para fortalecer vínculos y procesos comunitarios. Utilizar los espacios públicos para aprender técnicas que beneficien tanto al individuo como al colectivo. La agricultura urbana no solo se enfoca en el aspecto de la seguridad alimentaria, también fortalece lazos entre los distintos actores de la comunidad. Personas de distintas edades pueden beneficiarse de estos conocimientos, siendo los pequeños, los primeros interesados en ver crecer sus propios alimentos, en ver el proceso y en una última instancia ¡en comerlos! Nuestra idea se manifiesta en la construcción comunitaria de una Huerta Itinerante, concepto que nace inicialmente con una serie de módulos instalados de forma temporaria en un punto estratégico de un barrio, tal como: veredas, estacionamiento paralelo, lote baldío, plaza, entre otros. El módulo cuenta con el espacio necesario para capacitar a vecinos y transeúntes en el proceso de creación de huertas urbanas, también se contará con los elementos necesarios para comenzar el proceso de germinación de forma individual en las casas y posteriormente plantar de forma colectiva respetando las normas de distanciamiento físico y contando con artículos de higiene instalados debidamente en la Huerta. Idealmente la instalación permanecerá por un periodo mínimo de 3 meses, entusiasmando sobre el tema a quienes interactúen con ella y despertando curiosidad por su aspecto llamativo y natural. La Huerta Itinerante se convierte en una instalación responsable con el medio ambiente ya que se materializa con listones de madera de producción local, evitando transportes a larga distancia. Se puede desmontar para movilizarla y el diseño respeta medidas que evitan desperdicio de material.

Desafío

La rápida dispersión de la presente pandemia ha tenido entre sus efectos la agudización de diversas problemáticas sociales y urbanas, entre las cuales se pueden identificar: el aislamiento o la falta de interacción causada por el distanciamiento físico, la falta de acceso a espacios recreativos y culturales, la reducción de recursos económicos por la pérdida de empleos, y problemas relacionados a la seguridad alimentaria, especialmente en contextos vulnerables. A su vez la reducción de las actividades humanas en tiempos de cuarentena conllevó a la recuperación de algunos hábitats naturales, biodiversidad en entornos urbanos e incluso mejoras en la calidad del aire en varias ciudades latinoamericanas. Identificar las relaciones entre los temas mencionados es crucial para aprovechar la crisis como un tiempo de oportunidad, no solo para promover nuevas dinámicas de interacción en el espacio público, sino para generar herramientas que permitan a los ciudadanos ejercer su soberanía sobre dichos espacios, promover estilos de vida saludables y contribuir a formar relaciones responsables y sostenibles con el medio ambiente. Nuestro reto consiste en utilizarla como instrumento didáctico para cuestionar el statu quo, aprender estrategias que consoliden vínculos comunitarios y generar capacidad colectiva de responder con resiliencia ante situaciones inesperadas. Utilizando como marco teórico el concepto del Derecho a la Ciudad de Henri Lefebvre (1967) surge la pregunta de cómo plantear acciones o proyectos itinerantes en los espacios públicos de las ciudades latinoamericanas, que tengan como resultado reafirmar el derecho de los habitantes urbanos a construir, decidir y crear la ciudad.

Potenciabilidad y Escalabilidad

"Huertas Itinerantes puede ser el pívot para que las comunidades construyan, promuevan o demanden intervenciones de agricultura urbana permanentes en forma de jardines comunitarios, mesas de cultivo en parques públicos o programas vecinales de intercambio de lo cultivado o similares. Cabe resaltar que, si bien el enfoque del proyecto es el componente interactivo, didáctico y la co-gobernanza, la agricultura urbana es un tema que puede proyectarse a diferentes escalas de intervención. Puede pensarse desde el componente familiar: un balcón o jardín; multifamiliar: un jardín común en un edificio; vecinal: un jardín comunitario en una cuadra; barrial: un jardín comunitario en un espacio público; urbano: espacios destinados para esta actividad en plazas o parque de mayor alcance; o regional: corredores planificados con un componente de agricultura urbana. El prototipo que proponemos para el Ideatón está pensado para adaptarse principalmente a 3 contextos clave: Módulo 1: -Estacionamiento paralelo o Parklet: (4.88x2.62m) Módulo 2: -Plaza/Calle/Callejón/Vereda: (4.88x7.74m) Módulo 3: -Parque/Pabellón/Espacio abierto: (10.92x7.74m) Para la etapa de testeo del prototipo, se procederá a la materialización del detalle constructivo del módulo mínimo. El equipo cuenta con un espacio de taller disponible en la Ciudad de Buenos Aires para llevar a cabo este testeo. Posterior a esta etapa se designará el lugar definitivo para la Huerta Itinerante y se seleccionará el/los módulo(s) adecuado(s) de acuerdo con el lugar, ya que las tres opciones se encuentran dentro del presupuesto. "

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