Plaza Huerto: Módulos Ciudadanos

Equipo: Lorena Perez Leighton, María Jesús Poch, Salvador Núñez, Pablo Durán, Miguel Delso, Natalia Cruz.
Descripción de la propuesta

Nuestra premisa es que los espacios de encuentro pueden potenciar la organización de las comunidades y la articulación de las gobernanzas locales, aún en pandemia. Resulta vital generar espacios que potencien el vínculo social, mediante la dotación de infraestructura para esparcimiento y congregación, cuidando el bienestar de cada individuo y potenciando la identidad colectiva. Se plantea la creación de un lugar bajo la mirada de un equipo interdisciplinario que promueva el encuentro social, considere la inclusión de programas productivos para propiciar la soberanía alimentaria a propósito de la pandemia y fomente la resiliencia mediante la entrega de herramientas educacionales en torno al desarrollo sostenible. Esto se concreta en un módulo con espacios de recreación individuales y colectivos, lugares para la congregación vecinal y la inserción de un huerto urbano. El módulo base será construido en madera, y tendrá medidas estándar de dicho material (3,2 m y sus posibles divisiones) siendo la medida en planta mínimo 3 m en todos sus lados, para cumplir con el distanciamiento social. Se alternarán los programas -uso comunitario activo y zonas de estar- de modo de cumplir con las distancias requeridas. Si bien la presente propuesta responde a las bases generando material de un diseño acabado, se espera realizar un proceso de validación y diseño participativo durante la incubación, para adaptar disposiciones y programa de acuerdo a las necesidades reales de la comunidad en la cual se insertará. El módulo es de bajo costo y fácil construcción e instalación, replicable, reparable y mejorable por la comunidad. La mano de obra será local para proveer de oportunidades laborales, y capacitar respecto a la mantención de los módulos y generar una sensación de apego y apropiación.

Desafío

Nuestro desafío guarda relación con la tensión entre la necesidad de nuevas conexiones sociales para superar los efectos psicológicos y emocionales del confinamiento y el distanciamiento social requerido para proteger y prevenir nuevos contagios por COVID19. Esta nueva normalidad se refiere no sólo a los modos de interacción mediante los cuales los ciudadanos se reconectan pese al distanciamiento físico, sino a una nueva apropiación de los espacios públicos. Otro aspecto desafiante guarda relación con el lugar de emplazamiento de la propuesta. El proyecto se ubica en la comuna de Cerro Navia, ciudad de Santiago. La intervención se realizará en un barrio vulnerable, donde el hacinamiento, pobreza y narcotráfico se encuentran presentes. Si bien este entorno es adverso, es posible reconocer la determinación de sus habitantes por embellecer el barrio, mediante procesos participativos, como un mural realizado el año 2019 por dos artistas locales con participación comunitaria, que se encuentra en la plaza donde se propone la intervención. Esta intervención artística se encuentra en buenas condiciones, dando cuenta de la relevancia de la participación comunitaria para la sostenibilidad de las intervenciones. Esta plaza carece de mobiliario apropiado y espacios de sombra, produciendo que las personas se agrupen en los pocos lugares habilitados, siendo difícil retomar instancias de socialización aplicando el distanciamiento físico. En la intervención es clave retomar de modo seguro los vínculos sociales. La plaza en que se trabaja, es el remate de un eje "verde" que llega hasta el río Mapocho. El proyecto busca también ser una estrategia detonante en la activación de este sistema de espacios públicos, y que los módulos se puedan replicar según las necesidades de cada barrio.

Potenciabilidad y Escalabilidad

"El módulo tiene tres niveles, adaptables al entorno físico y que funcionan de manera independiente pero conectada. El nivel superior provee de sombra con un sistema de tela, cuya estructura es liviana para permitir adecuada ventilación y transparencia visual. El nivel medio se proyecta de manera versátil e intercambiable, permitiendo programas tales como: huerto urbano, compostaje, asientos para distintos usuarios (1 persona, pareja, grupo máximo de 10 personas) y espacios de tránsito. Esto permitirá su adaptación al contexto sociocultural de cada comunidad, así como su entorno físico. Por último, el nivel inferior será un deck de madera, adaptable a la situación de cada sitio, contemplando distintos programas como por ejemplo pavimentos de tránsito, contemplativos y lúdicos. La propuesta contempla la accesibilidad universal. Los diferentes espacios del proyecto serán constituidos por el ya mencionado módulo, pensado para conectar infinitas unidades, conformando variados patrones acorde a los posibles lugares de inserción del proyecto. Además, tanto el módulo de suelo y el mobiliario son flexibles e intercambiables. Los elementos de mobiliario (principalmente asientos) y contenedores para el huerto urbano pueden tomar diferentes posiciones, acorde a la orientación y uso requerido, mientras que el suelo presentará adaptaciones según el uso, entorno y espacio a generar: estanco, circulaciones y espacios de juego. Estos módulos son también una instancia de capacitación comunitaria, su diseño de fácil armado permite que los vecinos se involucren en su confección y obtengan las herramientas necesarias para su mantención o construir nuevos módulos en el futuro. Esta participación asegura la sostenibilidad del proyecto, pasando a formar parte del paisaje urbano comunitario. "

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