Lavamanos emergente CAPTA

Equipo: Crítico Estudio
Descripción de la propuesta

Nuestra propuesta es una solución que atiende uno de los puntos más básicos para combatir la pandemia: el lavado de manos. Considerado esto nuestro punto de partida y, entendiendo que el objetivo de este ideatón es la recuperación de la confianza para el uso del espacio público, surge la idea de crear un equipamiento urbano emergente para promover el lavado de manos. CAPTA es un prototipo de lavamanos público. Su operación es autónoma y mecánica, por lo que no requiere energía eléctrica, además de no necesitar contacto con las manos del usuario para operarse. Se pretende a partir de su funcionamiento que, además de apoyar con la emergencia sanitaria actual, se fomente la conciencia sobre el uso del agua y la importancia de la higiene de manos en la prevención de enfermedades virales. Su operación consta de 3 procesos básicos: el llenado/captación de agua, el uso del lavamanos y el aprovechamiento del agua residual. Sus componentes principales son un tanque de almacenamiento de agua, una estructura abatible, módulos pre ensamblados de lavamanos y un sistema mecánico de operación para el agua. La estructura que lo compone pretende funcionar como resguardo para contener sus mismos elementos. Existen ya lavamanos instalados provisionalmente en algunas localidades en Ciudad de México, sin embargo, los diferenciadores de CAPTA lo hacen un proyecto con una visión más contundente, debido a que ha sido concebido como un equipamiento indispensable para el bienestar en el espacio público de las ciudades, y no solo como un elemento emergente para la atención de la pandemia. Se busca que exista integración educativa a través de programas sobre el cuidado del agua, salud e higiene; su diseño está pensado para adaptarse a contextos y materiales para distintas regiones de Latinoamérica.

Desafío

La pandemia causada por el nuevo coronavirus se ha intensificado en nuestra región de América Latina. La desigualdad social que viven las ciudades de Latinoamérica provoca que las carencias de la infraestructura y equipamiento urbano sean más evidentes, al punto de colapsar en varias zonas de nuestro continente. La economía, los empleos, la movilidad y el espacio público han sido restringidos a las normativas emitidas por los organismos de salud nacionales e internacionales para poder disminuir el número de contagios de la enfermedad covid-19. La Organización Mundial de la Salud ha establecido que una de las medidas preventivas más efectivas —y ciertamente sencilla— para evitar la propagación del coronavirus es el lavado de manos, esto para desactivar el virus y así no pueda ingresar por ojos, nariz y/o boca. Sin embargo, ante esta sencilla medida y, con el objetivo de reactivar la confianza para volver a lo público, surge la siguiente pregunta: ¿Realmente los espacios públicos en América Latina están diseñados para facilitar la estrategia de lavado de manos? Un gran número de habitantes de esta región se encuentran luchando contra la pandemia sin tener agua potable. El acceso al equipamiento para lavarse las manos es un privilegio de unos cuantos, ya que, según cifras de la UNICEF, cerca del 40 % de la población mundial no tiene una instalación para lavarse las manos en sus hogares. Además, 47 % de las escuelas no cuentan con el equipamiento para que los niños se puedan lavar las manos con agua y jabón. Si pensamos en este dato, es imperante pensar que en el espacio público ni siquiera exista como tal un equipamiento gratuito para el lavado de manos.

Potenciabilidad y Escalabilidad

"Su alcance va dirigido a la adaptabilidad de los contextos en que puede ser insertado. Su diseño permite construirlo en maderas, materiales plásticos o metálicos, bambúes o palmas, sistemas ligeros de concreto, etc. Según sea la región, el tipo de espacio público o las necesidades específicas del sitio, su factibilidad es contundente. Tanto la fabricación, el montaje y el desmontaje son procesos rápidos y no permanentes, aunque con el mantenimiento preventivo adecuado, puede ser una estructura fija en el espacio público. Para medir y poner a prueba su funcionamiento y capacidad en el espacio público, el dispositivo debe estar inmerso primeramente en un contexto favorecedor, algún parque importante, por ejemplo, para entender su relevancia tanto cualitativamente como cuantitativamente. Por lo tanto, la experiencia del usuario a partir de este prototipo es fundamental para poder comprender cuál es su verdadero potencial, sumado con los programas especiales e incluso con su interacción con otras ONGs para obtener todo el potencial como referente de equipamiento urbano. Este mes de julio, los habitantes de Ciudad de México comienzan a hacer uso intenso de los espacios públicos como parques, corredores, áreas verdes y demás, por lo tanto, el proceso de testeo de este prototipo sería más productivo en esta fase de incertidumbre sobre las nuevas medidas de convivencia urbana que, a su vez, podrían ayudar a fortalecer los lazos educativos sobre lo que pretende lograrse con CAPTA. "

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